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LEYENDAS DEL FÚTBOL: GEORGE
BEST |
| George Best nació en Belfast
(Irlanda del Norte), 22 de Mayo de 1.946 |
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PALMARÉS INDIVIDUAL |
37 veces internacional con
Irlanda del Norte, 9 goles.
Copa de Europa,

Campeonatos de Liga
Balón de Oro (1.968), de bronce (1.971). Mejor jugador británico de 1.968. |
| BIOGRAFÍA |
Nacido en Mayo
del 46 en Belfast (Irlanda del Norte), empezó jugando en categorías
inferiores en el Cregagh Boys Club y Lisnasharragh School. Los técnicos
del Manchester (Bob Bishop) se fijan en él y lo incorporan con 15 años a
sus categorías inferiores (1.961) donde continúa su evolución hasta la
firma de su primer contrato profesional en su 17 cumpleaños (22 de Mayo
de 1.963).
Su debut en la Premier se produce el 14 de Septiembre de 1.963 contra el
West Bromwich Albion, no vuelve a jugar hasta el 28 de Diciembre contra
el Burnley donde consigue su primer gol. Tras la disputa de 15 partidos
de liga debuta con la selección de Irlanda del Norte en partido contra
Gales.
En 1.964 el equipo del Manchester gana la Copa de juveniles de
Inglaterra y Best participa en el título marcando uno de los goles
contra el Swindon Town, con resultado final de 5-2.
Con Best, el Manchester gana los campeonatos de Liga de 1.965 (con 19
años) y 1.967, pero sobre todo la Copa de Europa de 1.968 el Manchester
consigue el título continental al ganar al Benfica por 4-1, Best hizo el
2-1. Por primera vez un equipo inglés gana la Copa de Europa. En aquel
equipo jugaban además de Best, Bobby Charlton, Denis Law y Stiles, los
tres campeones del Mundo con Inglaterra en 1.966. En liga juega 41
partidos y marca 28 goles, consiguiendo ser el máximo goleador de la
temporada.
En 1.968, Best tiene 22 años y ya ha tocado el cielo. Es reconocido como
mejor jugador europeo y se le concede el Balón
de Oro de France Football. En 1.971 es considerado por la
revista francesa como el tercer mejor jugador europeo del año y le
concede el Balón de Bronce.
No llegó a disputar ningún partido de fase final de mundial, ya que en
el 66 y 70 Irlanda del Norte quedó segunda de su grupo de clasificación.
Durante estos años Best abre tiendas de moda, una agencia de viajes y un
club nocturno en Manchester. Joven, guapo, con dinero, lleno de fama y
en plena juventud, Best empieza a tomar decisiones que le crean
conflictos con su club, la más sonada de ellas al anunciar su prematura
retirada para vivir en Marbella (España), en 1.972 con 26 años. No
volvió a Manchester hasta Septiembre de ese año. La temporada 1.972-73
fue de continuos conflictos con el club, y la siguiente temporada, el 1
de Enero de 1.974 se le rescindió el contrato en
después de diversas faltas a los entrenamientos.
Best, era ya más estrella de la vida nocturna y de las fiestas, que del
fútbol. Continuos romances con bellísimas mujeres, asiduo de las
revistas del corazón, cambiaba de novia con facilidad.
A partir de su salida del Manchester, Best fue un hombre inquieto,
cambiando de equipos continuamente y una estrella apagada que era
fichada pera intentar llenar campos de fútbol. Su adicción al alcohol le
podía y marcó el resto de su vida.
El final de Best como futbolista de élite, y las retiradas de los otros
grandes del Manchester, sumió al club en una época oscura, en la que no
ganó ninguna liga ¡Hasta 1.993!. Ningún otro futbolista llenó el
corazón de los aficionados del Manchester hasta Bryan Robson (el capitán
maravilla), allá por los 80.
Retirado el fútbol, su vida fue una continua lucha contra el alcohol
hasta su muerte con 59 años, tras sufrir un rechazo de su cuerpo a un
hígado trasplantado. Best ha sido uno de los pocos personajes que ha
unido a católicos y protestantes en torno a un ícono social. |
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GEORGE BEST: UNA VIDA
EN IMÁGENES |
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MI RECUERDO DE GEORGE
BEST |
Recuerdo que cuando era un niño, como
cualquier otro, escogíamos el futbolista que queríamos ser: yo siempre
era Best. Por eso no puedo ser objetivo.
Best era un jugador muy veloz, con un regate endiablado y con algo
especial para un extremo izquierdo: tenía gol. Si algún futbolista
moderno se ha parecido a Best, es sin duda Ryan Giggs, También extremo
izquierdo y también del Manchester, pero Giggs no tiene lo que tenía
Best, aparte de la capacidad de gol, no tiene el aura de estrella, de
fenómeno social, de glamour, de conexión con el público, de todo esto a
Best le sobraba tanto como la clase y el talento. En Best se juntaba la
gloria y la tragedia.
La última vez que le vi jugar fue el 1 de Mayo de 1.972, en Hamburgo,
era el homenaje a Uwe Seeler. Best era el extremo izquierdo de la
selección europea, jugó los 90 minutos e hizo un gol.
Primer tiempo:
Banks
--- Gemmell, B. Moore, Schnellinger --- Beckenbauer, Rivera --- Bene, B.
Charlton, G. Müller, Hurst, y Best.
Segundo tiempo: Maier --- Gemmell, B. Moore, Höttges --- Mészöly, Rivera
--- Bene, B. Charlton, Eusebio, Best y Džajić. Entrenador: Nereo
Rocco (Italia).
¿Quién podría olvidar algo así? |
| EL QUINTO BEATLE, por Santigo Segurola |
Mucho antes de que Inglaterra fabricara
plastificados ídolos del fútbol, hubo un jugador de carne y hueso que
representó perfectamente los excesos, las turbulencias y los cambios que
generó su tiempo. Fue George Best, el chico que salió de los callejones
de Cregagh, en Belfast, para convertirse en un fenómeno que trascendió
la escena del fútbol. No son pocos quienes le señalan como el mejor
futbolista británico, un genio a la altura de Pelé o Maradona,
consideración excesiva para un jugador que sólo mantuvo tres años de
brillo consistente. Tenía 22 años en 1968, cuando fue designado
Balón de Oro tras conquistar la Copa de Europa con el Manchester.
Era una celebridad dentro y fuera de los estadios, un futbolista con
raptos geniales, intuitivo, regateador, valiente, astuto, estupendo
pasador, con una arrancada incontenible y una delicada conducción de la
pelota. Jugaba con los brazos pegados al cuerpo y los puños casi
cerrados. Era el tobillo eléctrico y la cintura de goma lo que producía
un fascinante efecto en los espectadores y un desastroso problema en sus
marcadores. Pero todas estas cualidades, por raras que fueran, no le
convirtieron en el ídolo singular que fue. Hubo regateadores antes que
él, como Stanley Matthews, futbolistas con un dominio integral del
juego, como su compañero Bobby Charlton -con quien mantuvo una difícil
relación, en el mejor de los casos-, y elegantes goleadores como Jimmy
Greaves o como Dennis Law. Best tenía mucho de todos ellos, pero añadía
algo más: su identificación con una época vibrante. Mientras Matthews o
Charlton representaban al discreto inglés de la clase trabajadora cuyas
hazañas rara vez traspasaban las páginas de deportes, Best era el pop en
movimiento. No sólo era un gran jugador, sino un héroe de la cultura de
su tiempo. Conducía airosos deportivos, frecuentaba los clubes donde se
citaban los músicos y los actores del swinging London de los
años sesenta, era dueño de boutiques a la última moda, poseía
una casa futurista a las afueras de Londres y no tenía rival con las
mujeres: conquistador compulsivo y protagonista de desgraciados
episodios de violencia. Un periódico de Lisboa le calificó como el
quinto beatle después de destrozar al Benfica (1-5) en los cuartos
de final de la Copa de Europa de 1966. Era verdad. El fútbol acababa de
alumbrar la primera estrella pop, un ídolo masivo que
interesaba a todo el mundo, el jugador que también desarrolló un nuevo
personaje: el de la estrella autodestructiva que jamás alcanza su
potencial como futbolista, pero que arrastra durante toda su vida una
especie de poética maldita que agranda su leyenda.
Con 22 años alcanzó la cima y repentinamente comenzó su declive,
alimentado por la bebida y el juego. Estaba destinado a la destrucción.
Debutó con 17 años en el Manchester. A la misma edad comenzó a beber. No
le ayudaron ni la fama ni la cultura del alcohol que prevalece en el
fútbol británico. No le ayudó su asociación con la permisiva escena
social del pop. No le ayudó la indulgencia que encontró a su
alrededor. Era un rey. Podía hacer lo que quisiera. Con 24 años, cuando
los jugadores entran en el apogeo de sus carreras, Best sólo era un
futbolista de destellos, proyecto de juguete roto que se peleaba con los
entrenadores, no acudía a los entrenamientos y comenzaba un triste
peregrinaje de despedida por la serie Z del fútbol: Fulham,
Stockport County, Hibernian, Dunstable Town, Los Ángeles Aztecas, San
José Earthquakes y Bournemouth. La lista explica gráficamente el enorme
desperdicio de talento y la inauguración de un género que se ha hecho
muy relevante en dos lugares: Inglaterra y Argentina, países donde la
figura del héroe caído genera una fascinación enfermiza. Es fácil
asociar a Best con Maradona y bajar poco a poco los peldaños de la fama,
de Paul Gascoigne a Charlie George, pasando por René Houseman en las
calles de Buenos Aires o Stan Bowles delante de cualquier tugurio de
apuestas en Londres. De todos ellos se contarán maravillosas historias
futbolísticas y trágicos relatos personales, donde el alcohol, el juego
o las drogas destrozaron sus carreras y sus vidas ante la morbosa avidez
periodística. Los inadaptados siempre dan mucho juego en la prensa.
Pocos lo han testimoniado mejor que Best. Después de su muerte comienza
la hora del mito. |
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