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J. F. M./ MADRID (20-06-2007),
Diario "Cinco Días"
Cristiano Ronaldo y Kaká vuelven a asumir este verano el
papel de los más deseados del planeta futbolístico. Los
clubes más ricos de Europa, entre ellos el Real Madrid y el
Barcelona, sueñan con sus galopadas, goles y, sobre todo,
con su magnetismo publicitario. La competencia es
encarnizada, pero son los equipos españoles quienes, a
priori, tienen más ventajas para cerrar operaciones
multimillonarias. El secreto reside en un entramado fiscal
favorable para las entidades de la Liga, concretamente en un
texto legal conocido como Ley Beckham. Así que millonarios
como Román Abramovich (Chelsea), Silvio Berlusconi (Milan) o
Malcolm Glazer (Manchester) tienen que rascarse el bolsillo
más de la cuenta para igualar ofertas madridistas o culés.
A mismas exigencias de salario neto anual, un equipo español
paga hasta un 29% menos que un Chelsea, un 32,5% menos que
el Inter y un 26% menos que el Bayern de Munich en sueldo
bruto al año, según revela un informe de Ernst & Young
Abogados hecho público ayer. A la retribución que el
futbolista firma en su contrato, las Haciendas francesa,
alemana, británica, holandesa y francesa gravan muy por
encima de la española el IRPF, mientras los bajos costes de
Seguridad Social de aquí tampoco tienen parangón. El
resultado es incontestable: el mismo jugador que percibe dos
millones netos por temporada, a un club francés le supone un
esfuerzo de 5,4 millones, a un italiano le cuesta 3,97
millones al año, mientras el español paga 2,68 millones.
Tal ventaja impositiva hizo que la Primera División
española fichara la pasada temporada por encima de los 300
millones de euros, y que la mayoría de las altas, entre
ellas la de Diarrá, Agüero, Emerson, Van Nistelrooy,
Zambrotta, Gudjhonsen, Seitaridis, Chevanton y un largo
etcétera procedieran de fuera. En todos los casos, la
2006-2007 fue su primera temporada en la Liga de las
Estrellas. Justo lo que necesitan sus equipos para poder
mejorar las pujas de sus competidores del resto del
continente. Y todo gracias a la citada Ley Beckham.
Igual que países como Irlanda se convirtieron en paraísos
fiscales para la industria informática en los años ochenta
con el fin de atraer a las grandes multinacionales, España
parece haber diseñado una reglamentación especial para que
su fútbol pueda disfrutar de inmigrantes como Ronaldinho,
Etoo, Robinho o Kanauté. Cuando el último icono de la
galaxia madridista, David Beckham, desembarcó en el Bernabéu
en 2004 el Gobierno diseñaba un régimen especial de
tributación para las personas que, con motivo de un
desplazamiento laboral a nuestro país, establecieran su
residencia fiscal en España.
Se trataba de una manera de favorecer a las empresas
cuando captaban talento foráneo. Y los clubes de fútbol no
despreciaron este regalo. Simplemente, quienes se acogen a
las ventajas deben cumplir una serie de requisitos: no haber
sido residente fiscal en España en la última década o que el
empleo se desarrolle dentro de nuestras fronteras y en
beneficio de una empresa local. Todo cuadra. Los Ronaldinho
y compañía tributan como no residentes al tipo general del
24% y sólo por las rentas de fuente española. En su escala
de gravamen y de ser nativos, uno de estos deportistas
millonarios afrontaría tipos marginales hasta el 43% (45%
antes de la reforma fiscal) y tributaría sobre su renta
mundial. Pero atención, la ganga fiscal tiene plazo de
caducidad: seis años que el propio Beckham no ha llegado a
cumplir con su próxima marcha a EE UU.
Los más ricos de la liga
Ronaldinho. El brasileño del Barça es el futbolista mejor
pagado del mundo, según la revista especializada France
Football, con un salario anual de 24 millones de euros, de
los que 15 millones proceden de contratos publicitarios y,
aproximadamente, medio millón de las primas pactadas con el
club.
Beckham. El crac del Real Madrid ingresa 17 millones al
año y ha gozado esta temporada de la segunda posición en el
ranking de los mejores pagados.
Cannavaro. El defensa italiano del Real Madrid ocupa la
décima posición entre las mejores fichas (10,5 millones).
Entre Beckham y él figuran estrellas de otras ligas como
Henry (15,7), Ballack (15,3), Ronaldo (15,2), Shevchenko
(12,7), Del Piero (11,5), Terry (11,4) y Gerrard (11,3).
Algunos de ellos suenan como próximas incorporaciones a la
Liga española.
Van Nistelrooy. El ariete blanco, máximo goleador de la
competición en España, cobra 8,8 millones al año y es el
decimoséptimo futbolista más pagado del planeta.
Casillas. Un guardameta es el mejor retribuido entre los
españoles. Casillas, portero del Real Madrid y titular de la
Selección Española, disfruta de una ficha de 8,5 millones al
año.
Raúl. En plena madurez de su carrera profesional, Raúl
González -el 7 del Real Madrid- mantiene unos honorarios que
le colocan dentro del top 20. Su nómina de estrella alcanza
los 8,4 millones de euros.
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